Quizá el retiro espiritual de los funcionarios de la administración de la Capital de la República, con el Alcalde liderándola (por fin está liderando algo, aunque de seguro no lo organizó), termine funcionando y dando nuevas orientaciones de lo que vendrá en la Bogotá Positiva que tanto ha faltado desde la posesión hace poco más de un año.
De repente el genio de la Secretaria de Gobierno se calme un poco, el Secretario de Movilidad por fin se mueva, o el Secretario de Educación recuerde un poco aquello de sumar y restar. Tal vez Samuel se dé cuenta que lo suyo no es dirigir el destino de 7 millones de ciudadanos sino animar reuniones empresariales o que el metro sirve realmente para medir a qué distancia quedó la cola del burro.
Es de suponer que los resultados serán evaluados en el próximo retiro que hará la administración, así que algunas medidas posiblemente empiecen a verse en el corto plazo: se designarán los funcionarios para las vacantes que deberían haberse ocupado hace un año porque quedan sillas vacías cuando están todos bailando y se acaba la música, las finanzas de la ciudad tendrán que apretarse o el próximo retiro no tendrá el asado reglamentario porque no alcanzará la plata y la seguridad mejorará para que no se extienda hasta Paipa el toque de queda para menores y puedan llevar a sus hijos, y sobrinos, y nietos, porque a la larga para eso son los impuestos.
No es claro si es peor que los funcionarios de una administración se reúnan para hacer un retiro espiritual o que el resultado sea un nuevo grupo de promesas que no pueden más que repetir lo que está escrito dentro del programa de gobierno. Tampoco es fácil de entender porqué se reúnen en Paipa -si según las cifras de seguridad podrían reunirse en el Parque Tercer Milenio- o la razón por la que se retiraron de la ciudad para tomar las medidas para solucionar los problemas de tránsito de la séptima o la Primero de Mayo o la NQS o la autopista norte mientras miran vacas.
Es triste ver la falta de seriedad de una administración que no ha salido bien librada de las fuertes críticas lanzadas todos los sectores de la ciudad. Esperemos que los logros que no han llegado al final aparezcan y que por el bien de la ciudad no se repitan las bochornosas escenas de los colegios, sea quien sea el responsable. Por lo menos queda claro que este nuevo año también lo empezamos sin alcalde.
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