lunes, 19 de octubre de 2009

SOBRE CONSULTAS

Digamos que el problema es de expectativas. Yo esperaba ver un debate entre los precandidatos que se juegan hoy la suerte frente a las urnas para, de repente, escuchar alguna idea que pueda diferenciarse de las falsas promesas de siempre, de las acusaciones o de los idealismos que siempre se reflejan cuando ya los involucrados saben que no van a llegar al Palacio de Nariño. Pero no hubo nada de eso. La verdad es que no hubo nada de nada.

Un par de acusaciones sobre la financiación de las pre campañas, monólogos interminables y un montón de egos buscando un poco de atención. Nada más. No es claro dónde se quedaron los debates que exigía Carlos Gaviria cuando era Uribe su contendor, las diferencias entre Héctor Elí y Rafael Pardo, o al menos las diferencias entre el Polo y el Partido Liberal. Nos quedamos con los ojos vendados, votando en espera de un milagro.

Lo mejor es que mañana dirán que los partidos salieron favorecidos por las urnas, que son más fuertes que nunca y que la unidad se mantendrá dentro de las toldas de cada uno. Pero los últimos años nos han mostrado que la unidad se rompe, que el sectarismo termina dominando a las agrupaciones políticas y que los votantes quedarán como siempre viendo un chispero. Mañana no habrá partidos más fuertes, es claro, apenas quedaremos con un par de personalismos que echarán a la borda las ideas de los que no quedaron en la foto, aunque sean mejores.

Ese es el problema de las consultas como las tenemos planteadas en el país. Los partidos son tan poco organizados que no generaron debates para nutrir al partido, sino para enfrentar a sus candidatos. A la larga termina siendo como la ganadería escogida para la corrida de cualquier domingo.

Sólo queda esperar que al final ganen las ideas y no las maquinarias, aunque eso sea una esperanza tonta. Es claro que es más importante el apoyo de los caciques regionales para asegurar los voticos de una región, que compartir y explicar las ideas para que se conviertan en principios suprapartidistas. Así de repente se asegura el futuro con una gobernación o con una alcaldía. Aunque al final eso no sería tan malo o ¿alguien me podría decir cómo sería tener a Héctor Elí, Cecilia, Aníbal, Rafael, Gustavo, Carlos, Alfonso o Iván dentro de los millones de desempleados?

No hay comentarios: