Las decisiones técnicas deben ser estrictamente técnicas. Eso es claro. Si un médico solicita un examen para confirmar un diagnóstico y con éste formular un tratamiento para cualquier enfermedad, se toma el tiempo necesario para la realización y evaluación de los exámenes, para asignar una nueva cita y entonces si entregar la fórmula con los procedimientos que deben realizarse. Nadie discute el tiempo necesario, nadie pone en duda el tiempo del procedimiento.
Pero si las decisiones técnicas necesitan un tiempo determinado, no es claro el porqué de las dilataciones cuando esperamos que prime el bienestar general. Los estudios del metro que tanto han ilusionado a grandes sectores de la Capital de la República, se han dilatado por segunda vez generando suspicacias en la población bogotana.
El problema no es que las decisiones no vayan a ser técnicas o absolutamente profesionales en agosto, es que correr los tiempos de entrega las hacen parecer sujetas a los vaivenes de la política distrital. Y aún más, es poco entendible que aparezca el alcalde adelantando los posibles recorridos que podría tener la primera línea, como si estuviésemos esperando chismes en lugar de decisiones estructuradas.
Insisto, no es un problema con los estudios que esperemos sean entregados en Agosto. Es un problema con la programación de los tiempos, con la información que no es necesario dar al público. Si los estudios salen en Agosto, no hay razón para salir a decir que va a ser la Séptima o la Caracas.
Allí empiezan los problemas de comunicación, esos que hacen que la gente termine desilusionada. Es como si el médico le adelantara que usted está bien, pero los resultados de los exámenes muestran una enfermedad terminal. Suena bonito que hayan encontrado la ruta ideal, pero sin los costos totales o las implicaciones para el sistema existente suena a futurología, no a decisiones responsables.
Es claro que al final, cuando pongan la primera piedra del metro, nadie va a recordar eso de las postergaciones, de los adelantos o de la poca seriedad que refleja terminar hablando de más. Pero si hacemos eso cuando nos referimos a un proceso que implica los recursos del distrito por muchos años, ¿qué podemos esperar de los proyectos que escuchamos a diario de las autoridades? Allí empieza la responsabilidad, esa palabrita que cuando falta nos recuerda que los medios son más importantes que los fines.
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