viernes, 17 de julio de 2009

DEMÓCRATAS

Es extraño ver la defensa de las instituciones democráticas que ha predominado dentro de los países latinoamericanos después de lo acontecido en Honduras. Todos los países defienden al Presidente derrocado, todos atacan al régimen de facto, todos abogan por la restitución de las personas que ocupaban los cargos antes de las injustificables acciones de las Fuerzas Armadas del país centroamericano.

Sin embargo, las instituciones democráticas hondureñas dicen estar ajustadas a la Carta Magna, afirman que no es un golpe de Estado sino que hubo transición constitucional y defienden la actuación de los poderes nacionales aún sobre la presión ejercida desde los países del mundo.

Queda en evidencia la tensión entre la percepción internacional que afirma sólo reconocer al Gobierno de Zelaya y las instituciones hondureñas que defienden con argumentos jurídicos y políticos las acciones tomadas. Al final no hay ganadores sino dos posiciones que se enfrentan, mientras el pueblo hondureño sale perdiendo.

Pero volvamos a los demócratas que de repente terminaron siendo todos en América Latina. Sobre todo aquellos países que defienden el socialismo y son afines al presidente derrocado. ¿Será que si el personaje hubiese sido Uribe la respuesta hubiese sido tan radical?, o si el régimen de facto hubiese sido cercano ideológicamente con el bloque chavista, ¿también hubiese sido cortado el suministro de petróleo al país involucrado?

Es claro que el problema de esa América Latina es la caída de Zelaya, no la democracia en Honduras. Y ya es claro que más allá de los regímenes democráticos, la ideología predomina sobre las decisiones de los pueblos. Ello ha sido claro en las acciones del gobierno de Venezuela con los grupos opositores en el resto de países, incluyendo el nuestro.

Lo más grave es que al final nadie se ha preguntado sobre la conveniencia de la decisión tomada por las instituciones formales de Honduras, sino que se han quedado en los medios utilizados para llevarlas a cabo. Pero surge una nueva pregunta, ¿acaso no es lo mismo que defienden todos los regímenes cuando toman acciones en sus respectivos países?, ¿no han defendido los medios por encima de los fines alegando la voluntad popular?

Es la verdad de los hechos. Al final todos terminan acomodando la democracia según las necesidades del servicio, pasando por encima de los pueblos. Vaya forma de democracia la que ahora entramos a defender en el mundo. ¿O será, acaso, que siempre ha sido la misma?

No hay comentarios: