martes, 12 de mayo de 2009

INCONVENIENTE

Cada vez estoy más convencido de la necesidad de incluir de manera obligatoria un diccionario entre los implementos que siempre reciben los congresistas y los empleados públicos en el momento de recibir la oficina. Y no es necesariamente porque no sepan hablar, o porque no tengan un léxico amplio, o porque necesiten utilizar de mejor forma sinónimos o antónimos. El problema es de conveniencia, de manipulación del lenguaje, de prepotencia.

Es extraño por ejemplo que la palabra inconveniente haya sido tan sonada en los últimos meses en nuestro país, por gobiernistas y opositores, hablando de los mismos temas. Es inconveniente que Uribe salga, dice Armando; es inconveniente que Uribe siga, dice Héctor Elí. Es inconveniente la despenalización, dice Luis Carlos; es inconveniente la penalización, dijo antes Luis Carlos. Qué cantidad de inconvenientes. Y qué pocos argumentos.

Podríamos suponer que el problema radica en la visión “omnisciente” que poseen algunos señores padres de la patria. Pero no por esa seguridad que se deriva de las ideologías políticas, porque se perdieron hace más de 40 años; ni siquiera de las teorías económicas o políticas porque en este país los que las conocen las defienden con acciones y no con discursos. Más bien es por esa visión cerrada del “uribismo” que nadie sabe qué significa, pero que atacan y defienden porque Uribe sigue ahí.

Quizá el inconveniente es ese, que Uribe sigue ahí, y que no estamos en defensa o en oposición de sus políticas sino de su persona, de esa “carnita” y esos “huesitos”. La evaluación de lo que ha hecho o no ha hecho según lo que dijo que haría, que es lo que debería evaluarse, ha pasado inadvertida en medio de una personalidad magnética que despierta odios y amores. Y todos hemos caído como moscas en la telaraña mientras el país anda por inercia.

Incluso la mayoría de candidatos mantienen el mismo discurso. Los pocos que han buscado alejarse de la discusión pasan inadvertidos y en las entrevistas son guiados por lo periodistas para seguir en el juego. Las propuestas de cada uno siguen en veremos mientras las discusiones giran en torno a Uribe como padre o como jefe, o a sus hijos o a su amigos, mientras nadie se pregunta qué pasó con los 100 puntos que estaban incluidos en su primer plan de gobierno. Si vamos a seguir la misma línea, deberíamos mejor hacer un reality, con ellos nos ahorramos la platica de las elecciones y seriamos nosotros los que decidimos que es conveniente o inconveniente para el país.

No hay comentarios: