miércoles, 8 de abril de 2009

PRESUNCIONES

A veces parece que nuestro sistema penal está pensado para que los señores abogados hagan con él las maromas necesarias para tergiversarlo y salir airosos de cualquier proceso. Los términos y las rebajas de pena son solamente algunas de las más utilizadas herramientas para que el culpable de algo termine siendo menos castigado por culpa de la ineficiencia del Estado. Pero creo también que el asunto va cada vez más lejos y llega incluso a los procesos mismos.

Si a un colombiano debe respetársele la presunción de inocencia, es decir, a considerarlo inocente hasta cuando se le demuestre lo contrario, pareciese que en los procesos tienen también una presunción: la presunción de necesidad. Esa extraña situación que hace que surjan procesos en momentos coyunturales difíciles, organizadas cortinas de humo y miles de horas de grabaciones que estaban archivadas con todas las pruebas necesarias.

Es quizá que los servicios a la patria cada vez juegan un papel más importante y por ello pierden relevancia las personas o lo que pase con ellas. Pasa si alguien habla de más, si dice lo que no debía o de repente por no decirlo también. Vivimos en un país en el que los procesos aparecen en todas las esquinas, salen a la prensa y acaban con el que sea necesario según las necesidades del servicio.

Y no sucede sólo en el gobierno. La oposición parece a veces también iluminada por la información en contra de alguien. Es como si los procesos y las denuncias fueran guardados debajo del brazo y utilizados sólo cuando pueden ser útiles para el bien del denunciante o de sus amigos. Es una tragicomedia que mantiene la presunción de inocencia, siempre y cuando no aparezca de más o termine pisándole los callos a los otros.

Es mejor aún cuando callar al sujeto es importante y se sueltan las primicias a los medios para terminar haciendo escándalos que duran pocos días, sin seguimiento y sin conclusiones ciertas. Esas son las que terminan siendo el tipo de noticias que podrían ocasionar la caída completa de un gobierno en otro país, pero que en el nuestro se presentan un poco antes de la derrota con Venezuela o los goles de la jornada para que suenen, pero no demasiado.

Al leer esto lo que alguien podría pensar es que presumo demasiadas cosas. Y de repente ese alguien no esté tan equivocado. Al respecto sólo podría decir que a veces la percepción no está tan alejada de la realidad.

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