lunes, 9 de marzo de 2009

¿Y DONDE ESTÁ LA OPCIÓN?

Cuando el Polo Democrático Alternativo apareció en la contienda política como una coalición de fuerzas de la izquierda democrática, generó halos de esperanza en importantes sectores sociales del país. Apareció esa opción que había sido negada tantas veces a lo largo de la historia por un sistema político cerrado y poco flexible como era el colombiano. Sin embargo, y a pesar de sus grandes triunfos electorales, hoy el Polo parece relegado a las mismas diatribas personalistas y tontas que tanto criticaron del sistema del que se volvieron parte.

Y el problema va más allá de las divisiones que hoy se discuten en torno a Petro o a Gaviria, va más allá de la percepción sobre Samuel o su administración y va más allá de la campaña electoral. Se pegaron a la misma política que han utilizado todas las oposiciones en este país: ya no piensan por ellos porque se quedaron viendo como el mundo pasaba en los ojos del gobierno.

Parece que las tradicionales actuaciones que siempre han criticado de los gobiernos de turno fuesen replicadas apenas llegan al poder o se acercan a él. Generan oligarquías dentro del partido para eliminar los tropiezos que generan las ideas nuevas, son repentinamente los dueños de las verdades y ningún argumento es válido porque proviene de la oposición. Los mismos vicios que se achacaban a los partidos tradicionales parecen calcados en la estructura del Polo de hoy.

Muchos dirían que es una cuestión de entrar al club de la política y que lo importantes es lo que pueden hacer estando en el poder, pero creo que es una visión equivocada de la situación. Es volver a caer en los fines que justifican los medios. Ellos mismos han dejado claro que no son una nueva forma de hacer política, sólo un poco más de lo mismo pero mencionando la palabra “pueblo” dos o tres veces más de lo que harían los liberales.

Por eso creo que la opción se perdió. O se la robaron quizá. Y de repente alguien sale a decir que eso también es culpa de Uribe, y mencionarán de nuevo a Carimagua, y empezarán a hablar de paramilitares y de Estados Unidos; pero el Polo ha perdido una oportunidad inmensa para sobresalir en un país que necesitaba un par de ideas, que a la larga habrá que seguir esperando.

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