jueves, 26 de marzo de 2009

LO MISMO DE SIEMPRE

Los candidatos presidenciales empezaron a destaparse, la opinión pública ya empieza a tomar un papel importante dentro de las campañas electorales y los partidos ya hacen cuentas de la platica que van a recibir manteniendo la personería jurídica. Mejor dicho, empezamos la carrera presidencial en medio de la desinformación y los tradicionales espacios perdidos de participación ciudadana, con candidatos fantasmas y partidos de juguete.

La última encuesta de intención de voto refleja un poco de esos vaivenes de la política nacional, con candidatos que no son candidatos, pero que serán candidatos porque seguro los otros terminan pidiéndoles que sean candidatos, mientras critican que Uribe siga en su mutismo tradicional. Con partidos que aún no saben ni la tendencia política que los habrá de dirigir, con mayorías de papel dentro de las colectividades y divisiones internas que debilitan hasta a un equipo de rugby.

Además, hace un par de semanas fue publicada una encuesta de pensamiento político que señala que los colombianos cada vez somos más partidarios del centro político. Nada nuevo dentro de las opiniones de los colombianos, menos en un país donde la posición ideológica es fácilmente transable por tamales o bolsas de leche, donde los de izquierda y derecha se juran de centro, los de derecha de izquierda, y los de izquierda son más derechistas que el Papa.

Pero digamos que las tendencias se mantienen, que los candidatos mencionados en las encuestas ganan las consultas y los colombianos actuamos según nuestras posiciones ideológicas. Que los votos liberales y los del Polo, reúnen a todos los de la izquierda; que Arias y Santos, reúnen a los de la derecha; y en el centro el espacio está abierto para alguno que mantenga unas ideas que suponemos habrán de ser de centro.

Aunque es mejor decir que las ideas de centro, si es que existen, están entre los de izquierda para decir que no son tan de izquierda, y también entre los de derecha para decir que no son tan de derecha. Entonces no hay muchas cosas nuevas, entonces no parece que existan opciones nuevas, entonces no parece que haya centro. Entonces, ¿para qué carajos decimos que somos de centro si actuamos completamente al revés? ¿Para qué buscamos candidatos que van a proponer solamente un poco más de lo mismo? Empieza el destape, lo triste es que parece ser apenas un poco más de lo mismo.

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