jueves, 24 de julio de 2008

PROPUESTAS PARA ENTERRAR

Quizá se nos apareció la virgen y se terminarán solucionando los graves problemas que tiene nuestro sistema político con la propuesta que entregó la Comisión de Notables al Gobierno Nacional, aunque es poco probable. Luego del hundimiento de la reforma anterior en el Congreso, las iniciativas que se presentan tienen la presión de ser el origen de la próxima reforma que presentará el gobierno para dar una solución a una crisis que no ha sido superada. Porque a pesar de la tranquilidad que permitió el rescate de los secuestrados, la oposición y la comunidad internacional siguen atentos a los problemas relacionados con la parapolítica, que seguro crecerán con la farcpolítica que apenas empieza.


El verdadero inconveniente viene con la legitimidad del mecanismo utilizado para llegar a las propuestas. Muchos se opondrán a ellas por venir de la extraña salida del gobierno para evitar la pérdida de la gobernabilidad, aunque algunas sean la repetición de muchas voces que han abogado por lo mismo en otro momento y que hasta ahora no han sido escuchadas. Otros de seguro se opondrán porque terminan castigando a los partidos por la responsabilidad colectiva que no han querido asumir, además del innegable rechazo que tiene la eliminación del voto preferente dentro de algunas bancadas.


Adicionalmente, y sin prejuicio del trabajo desarrollado por los notables, es casi seguro que serán arena en el desierto luego del golpe político que dio el gobierno. Por un lado porque la oposición no dejará que sea el gobierno el que se lleve todos los aplausos por las iniciativas que ellos ya han propuesto; y por el otro, porque los partidos no querrán perder sus puestos dentro del Congreso. Ni siquiera pensando en que las propuestas son inviables en este periodo, porque ya es claro que los partidos no quieren asumir ninguna responsabilidad y que seguirán posando como las víctimas de los ataques de alguien.


A esto debe añadirse que la próxima legislatura iniciará con un Congreso desprestigiado gracias a sus pobres actuaciones en el periodo anterior. Seguiremos con la actividad parlamentaria en “operación tortuga” tramitando leyes menores, mientras la anhelada reforma política quedará en las memorias de la Comisión. El Gobierno se encargó de cerrarle las puertas a una salida negociada y terminará apostando a decir que los malos fueron los que no quisieron aprobar la que ellos proponían. Será tarea del nuevo ministro que se logre dar vuelta a la página del origen, aunque para eso el gobierno debe ceder en ciertas cosas que hasta ahora siguen pareciendo inamovibles.

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