jueves, 12 de junio de 2008

SEGUIMOS EN LO MISMO

Nuestro país se está volviendo predecible. Todos los días hay una gran cantidad de información sobre el quehacer político y económico de Colombia, pero siempre puede enmarcarse en lo mismo. Un proceso de cualquiercosa-política en el que todos los congresistas se juran inocentes de cualquier vínculo con los grupos armados ilegales, pero a los que la Corte seguramente terminará incluyendo en una celda con una sentencia definitiva.

Tenemos una oposición que nunca ha logrado ponerse de acuerdo y cuyas diferencias internas terminan por restarle credibilidad, mientras que los descalificativos contra el gobierno se extienden y entremezclan hasta saciar a las personas que podrían inclinarse hacia la izquierda porque por lo general los argumentos abundan, pero las ideas poco se ven. En lugar de asegurar adeptos, generan odios y rechazos por la desmedida desbandada verbal contra todo aquello que no se parezca a los que ellos defienden.

Mantenemos un equipo diplomático cuyos buenos oficios se quedaron en las experiencias de los equipos anteriores, que al menos demostraban sus habilidades en la pista de baile. El apego a la ley que tanto defendemos internacionalmente, parece a veces más una señal de debilidad frente a los gobiernos extranjeros que una virtud que debemos seguir defendiendo. La fuerza de los argumentos que tradicionalmente deben acompañar a la Ley se desdibuja cuando no hay convicción en el proceso.

Seguimos cerca del 80% en la favorabilidad del Presidente, con las mismas discusiones sobre la reelección, los posibles candidatos y los beneficios de un tercer periodo. Se detuvo casi totalmente la agenda legislativa esperando un guiño del Presidente, pero mientras el país avanza cada vez con más problemas, los unos se preocupan por las firmas y los otros por desvirtuarlas. La discusión de fondo se dejó a un lado, y lo peor es que ello conlleva a que los que no están de acuerdo parecen no estarlo sólo para evitar que se dé un tercer mandato en contra de sus esperanzas electorales.

Nos estamos quedando en las mismas discusiones sin hallar soluciones serias para resolver los problemas. Y no es un asunto de este período legislativo, o de este gobierno. Parece que nuestro país se hubiese encerrado en una burbuja, en pos de mantener a nuestros padres de la patria vigentes, sumidos en lo mismo. Es hora de buscar soluciones, y dejar de gastar tinta en los periódicos repitiendo lo mismo.

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